Keir Starmer prepara su renuncia y le allanaría el camino a Andy Burnham como nuevo líder de Gran Bretaña
LONDRES.- Después de semanas de extrema presión por parte de aliados y dirigentes del Partido Laborista, se esperaba que en las próximas horas el primer ministro británico, ...
LONDRES.- Después de semanas de extrema presión por parte de aliados y dirigentes del Partido Laborista, se esperaba que en las próximas horas el primer ministro británico, Keir Starmer, anuncie un calendario para su dimisión lo que allanaría el camino para que Andy Burnham se convierta en nuevo líder de la fuerza de izquierda y premier sin una contienda formal.
Según los ministros del gabinete, Starmer expondrá sus intenciones frente al número 10 de Downing Street, dando inicio al proceso por el cual Gran Bretaña nombrará a su séptimo primer ministro en una década.
Algunos funcionarios del gobierno insistían en que Starmer mantenía su promesa del viernes pasado de aceptar el desafío al liderazgo que supondría para Burnham, que ganó una banca para regresar a Westminster tras una victoria aplastante en las elecciones parciales de Makerfield.
Pero después de que más de media docena de ministros del gabinete le comunicaran en privado que su tiempo se había acabado, y ante la presión adicional de una tensa reunión de gabinete el martes pasado, el primer ministro pasó el fin de semana en la residencia campestre de Chequers ultimando un posible plan de salida.
Entre quienes le habrían pedido una definición figuran la ministra de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, la ministra del Interior, Shabana Mahmood, la ministra de Transportes, Heidi Alexander, y el ministro de Energía, Ed Miliband. Según medios británicos, varios de ellos le advirtieron que una demora podría derivar en una moción de censura impulsada por el propio bloque parlamentario laborista.
Si bien seguían abiertas otras opciones, Starmer y su círculo íntimo comenzaron a trabajar el sábado en los borradores de su discurso de dimisión, y el calendario más probable contemplaba que permaneciera en el cargo hasta el otoño, lo que permitiría a un nuevo líder movilizar a las bases laboristas en la conferencia anual del partido a finales de septiembre.
Se entiende que lo hará sin haber hablado con Burnham sobre su plan desde el resultado del partido contra el Makerfield.
“Lógicamente, lo mejor para Andy y Keir sería que esto ocurriera en septiembre”, declaró un ministro del gabinete.
“Andy no tiene un equipo preparado para llegar a Downing Street y necesita tiempo para prepararse. Además, esto le permitiría a Keir establecer una estrategia para su salida”, reveló el diario The Guardian.
Una incógnita evidente es si Burnham sería el único candidato, lo que permitiría una coronación efectiva, o si surgirán otros aspirantes que obtendrán el apoyo necesario.
Según un recuento citado por The Guardian, Burnham ya tendría el respaldo de unos 300 de los 403 diputados laboristas en la Cámara de los Comunes, una ventaja que dificulta seriamente la aparición de rivales con posibilidades reales de competir por el liderazgo.
Wes Streeting, que renunció como secretario de Salud el mes pasado en medio de los esfuerzos por presionar a Starmer para que dimitiera, dijo la semana pasada que se presentaría en cualquier contienda y que contaba con el respaldo necesario de 81 diputados para hacerlo, y sus aliados afirmaron durante el fin de semana que ese seguía siendo el plan.
Algunos diputados afirman que verían con buenos ojos una contienda electoral para poner a prueba la plataforma de Burnham.
Sin embargo, cada vez es más frecuente la suposición de que Streeting no se presentará, ya sea porque no cuenta con los votos necesarios o porque casi con toda seguridad perdería el voto de los diputados laboristas y temería obstaculizar los preparativos para el próximo gobierno.
Algunos medios británicos sostienen incluso que Streeting podría terminar respaldando a Burnham a cambio de un puesto destacado en un eventual futuro gabinete. Esa posibilidad gana fuerza a medida que el exalcalde de Manchester consolida apoyos dentro del partido.
Si Streeting desafiara a Burnham, es posible que otros intentaran sumarse a la contienda, en particular una o más mujeres del gabinete, para evitar una elección exclusivamente masculina.
A pesar de que Starmer afirmó que hablaría con Burnham después del fin de semana, aún no lo hizo, y que tampoco habló con Streeting. Algunos miembros del círculo íntimo de Starmer creen que anunciar unilateralmente sus planes de salida le permitiría alegar que lo hacía por voluntad propia.
Una fuente gubernamental afirmó que, no obstante, lo más probable era que la fecha elegida fuera en otoño: “Espero sinceramente que Keir haga lo que sea mejor para el país, y Andy, por el momento, no parece estar preparado”.
Asimismo, el ministro de Comercio, Peter Kyle, considerado uno de los aliados más cercanos de Starmer, reconoció este domingo que el primer ministro está “reflexionando” sobre las nuevas “realidades políticas” surgidas en las últimas semanas. Consultado por la BBC sobre una eventual renuncia inminente, evitó descartar de forma explícita que el anuncio pueda producirse en las próximas horas.
Es improbable que se fije una fecha posterior, dada la necesidad de tiempo para preparar un presupuesto de vital importancia política para finales de otoño.
Ya han comenzado los preparativos para un posible traspaso de poderes. Darren Jones, secretario jefe del primer ministro, se reunió con Louise Haigh, miembro clave del equipo de Burnham.
Agencias Reuters, AP y ANSA
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